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El desafío de construir ciudades más amigables

La aplicación de criterios sustentables en edificios y viviendas es fundamental para rediseñar ciudades más inclusivas socialmente y más respetuosas con el medio ambiente.

El concepto de Sustentabilidad Urbana comienza a instalarse como una corriente dentro de la arquitectura y el diseño de nuestras ciudades. Ésta establece que no existe un real desarrollo si no contamos con urbes integradas, que incorporen iniciativas medio ambientales, sociales y económicas a la hora de continuar creciendo, para otorgar una mejor calidad de vida a sus habitantes y también a las futuras generaciones.

Esto se convierte en un gran desafío si observamos que alrededor de un 87% de la población del país habita en zonas urbanas según estimaciones del INE, es decir, más de 15 millones de personas.

Para enfrentar este escenario dinámico, se vuelve urgente generar una planificación estratégica a mediano y largo plazo que mitigue las desigualdades e incorpore de mejor forma las características naturales del entorno. Desde este enfoque, la construcción de infraestructura tiene mucho que aportar a un desarrollo urbano sustentable.

Para lograr con éxito estos objetivos, a la hora de edificar se debe tener en cuenta la sustentabilidad en todo el proceso, desde la planificación de un proyecto, hasta su diseño, construcción, operación y vida útil, de tal modo que su impacto al medio ambiente se minimice.

Según explica Waldo Bustamante, investigador del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (CEDEUS) y académico da Arquitectura UC, “el diseñador de un edificio o vivienda debe realizar el máximo esfuerzo para que, en el contexto climático en el que se encuentra, logre satisfacer las necesidades de confort ambiental en su espacio interior. Ello haciendo uso de la tecnología y aplicando estrategias de diseño elementales para utilizar los recursos de forma positiva y protegerse de aquellos aspectos negativos”.

Cuando esto no sea posible porque las condiciones del entorno no lo permiten, el experto explica que recién ahí deben incorporarse sistemas de apoyo para responder a las necesidades de aislación, calefacción, iluminación u otros aspectos, los que deben lograr conjugar máxima eficiencia con sustentabilidad.

Además, el modelo siempre debe incorporar a la construcción objetivos que beneficien a la sociedad en su conjunto, como forma de dar una respuesta en funcionalidad y habitabilidad a la población. En este sentido, las políticas públicas planificadas y la participación ciudadana juegan un papel trascendental, como forma de impulsar proyectos que tengan un real impacto sobre los problemas y necesidades. Finalmente, el objetivo es que el progreso económico se traduzca en mejor infraestructura, conectividad y viviendas para dar una mejor calidad de vida a todos.