Raimundo Cruzat: “Estamos a tiempo para corregir esta falta de planificación”

Cuando nuestro país vive un crecimiento vertiginoso de sus ciudades, el principal desafío del sector público y del privado es proponer una planificación urbana basada en poder garantizar una buena calidad de vida a quienes habitan en ellas, sin frenar el progreso.

Algunas sociedades más desarrolladas son un ejemplo en esta materia, sin embargo en Chile aún no hay consenso en la solución. La mayoría de las veces las consecuencias de la falta de planificación repercute en el bienestar de la población. Falta de áreas verdes, congestión vehicular y deterioro de la infraestructura pública son algunos de los factores que afectan el día a día de los chilenos.

La solución no es inalcanzable, hay iniciativas como Ciudad Color que nos demuestran que a veces es posible empezar a buscar mejoras desde los mismos ciudadanos. Raimundo Cruzat, Director de esta gestora de proyectos de innovación social, Ingeniero Civil PUC, Máster en Planificación Urbana de MIT, Profesor de Ingeniería UC y ex director de Transantiago e integrante de la comisión para Informe Promovilidad del Ministerio de Transportes, entrega su mirada sobre esta situación:

¿Cuáles son los principales desafíos para conciliar calidad de vida y progreso en  las grandes y pequeñas ciudades?

R.C: Si bien las realidades son distintas en ambos casos, los desafíos no son muy diferentes. La calidad de vida está asociada a conceptos como empleo, seguridad, movilidad, acceso a servicios, medio ambiente y vivienda. Todo esto puede ir alcanzándose a través de una correcta planificación urbana. Nuestro principal problema en Chile ha sido la pobre o nula planificación en la forma en que se desarrollan nuestras ciudades. El desafío consiste en crear los instrumentos de planificación territorial (planos reguladores) en los lugares en que no existen, y actualizarlos en aquellos donde sí los hay.

En segundo lugar, considero que la inversión en la infraestructura adecuada es una muy buena herramienta para impulsar el progreso y mejorar la calidad de vida, por ejemplo, reduciendo los tiempos de viaje entre donde vivimos y donde trabajamos.

Lo bueno es que estamos a tiempo para corregir esta falta de planificación, sobre todo en ciudades medianas y pequeñas, pero el momento es ahora.

¿Cuál es el rol, tanto del sector público como del privado, en esta materia?

R.C: Uno de los roles del Estado es la planificación urbana en sus distintas escalas (regional o comunal). Sin embargo, el diseño de los instrumentos de planificación suele ser complejo y lento, lo que a veces atenta contra el desarrollo. Por lo tanto, las empresas privadas (inmobiliarias, industrias, centros comerciales) deberían tener garantías para desarrollar sus proyectos, y tener un rol autoregulatorio, siendo respetuosos de la ciudad, de los barrios y del patrimonio público.

Por otra parte, Chile ha dado un ejemplo mundial de cómo la asociación público privada puede dar excelentes resultados en la construcción y mantención de infraestructuras. Esa es una senda que debería retomarse para acelerar la inversión en obras públicas para todas las ciudades del país, cuidando que esa infraestructura no genere segregación urbana, sino que propicie la integración de las distintas comunas y barrios.

¿Cuáles son las problemáticas en materia de vivienda qué más impactan a los ciudadanos?

R.C: Históricamente, la política de vivienda social en Chile ha sido reducir el déficit habitacional a través del subsidio de la compra de una vivienda. Así, por razones económicas provocadas por la escasez de suelo urbano,  los proyectos de vivienda social se han ido ubicando en aquellos lugares periféricos en los que los terrenos son más baratos. Sin embargo, los puntos de interés están en el centro de las ciudades, y resulta necesario realizar una gran cantidad de viajes, generando congestión y empeorando la calidad de vida. Afortunadamente, en los últimos años se ha implementado un subsidio al arriendo, mucho más flexible, y permite al beneficiario usar el subsidio donde quiera.

Respecto a la vivienda privada, el mayor desafío está en su ubicación. Producto de la mayor congestión en las principales ciudades del país y por el alza de precios de los terrenos, estamos empezando a ver un fenómeno denominado “infilling” (llenar hacia adentro). Esto se ve reflejado en la disposición de las personas a renunciar a mayores espacios que se encontraban en la periferia y el traslado hacia lugares céntricos, más cerca de sus lugares de interés, dándole nuevos aires a barrios antiguos. Sin embargo, para que ese proceso sea urbanísticamente saludable, se requieren de adecuados instrumentos de planificación, que aseguren que esa densificación va a estar bien resuelta, con adecuado acceso a transporte público, con áreas verdes y espacios públicos de calidad.

Por otra parte, nuestras ciudades tienen un potencial de ahorro y de generación energética inigualable, lo cual es un desafío muy importante. Tenemos millones de metros cuadrados en nuestros techos con buen asoleamiento, que podrían estar generando electricidad.

¿Cómo han resuelto el desafío de mejorar la calidad de vida en las ciudades, otras sociedades más desarrolladas y que puedan servirnos como experiencia en Chile?

R.C: Las ciudades que privilegian y otorgan calidad de vida a sus ciudadanos, tienen varias cosas en común: buen transporte público (mayoritariamente bajo la superficie), áreas verdes y espacios públicos de calidad, sectores de alta densidad de vivienda ubicados cerca de los centros políticos, financieros y comerciales, integración y participación ciudadana, y buena planificación urbana. Este último factor, está al alcance de todos, por lo que no sólo encontramos ejemplos interesantes en países ricos. Por ejemplo, Medellín ha despertado el interés mundial por cómo ha podido resolver sus desafíos urbanos preparándose para el futuro de manera inteligente y rigurosa.

¿Cuál ha sido la experiencia de Ciudad Color que les ha hecho merecedores de premios como Avonni 2014, categoría innovación pública, y UITP Latam 2013?

R.C: Ciudad Color es una consultora de Innovación Social que busca conectar a la comunidad con la ciudad de una manera efectiva y afectiva. Lo innovador es el proceso a través del cual conseguimos esa conexión, el que está basado en la articulación profunda de las organizaciones sociales, entregando herramientas para el desarrollo de las comunidades, técnicas artísticas, hábitos de comportamiento sustentable y capacitaciones.

Uno de nuestros proyectos, “Tus Ideas en Tu Paradero”, desarrollado en conjunto con el Directorio de Transporte Público Metropolitano (DTPM) y empresas privadas,  permite intervenir artísticamente los paraderos del Transantiago junto a la comunidad. Los usuarios del paradero que eligen la temática de la intervención, la técnica artística y los tiempos. Así, se genera un acercamiento y un sentido de pertenencia entre las personas y el sistema de transporte. Está empíricamente probado que esta iniciativa además de embellecer la ciudad, promueve erradicar actos vandálicos y grafitis en la infraestructura pública. Creemos que estas pequeñas iniciativas ayudan a tener ciudades más vivibles.