¿Cómo estamos en materia de eficiencia energética?

Se espera reducir en un 25% el consumo de energía para el 2025.

Más de US$7.000 millones pierde anualmente la economía por efectos del incremento en los costos de la energía, según el último informe que presentó la Cámara de Comercio de Santiago (CCS). De acuerdo a sus estimaciones, el costo de la electricidad para el sector productivo ha subido en más de 50% desde 2003, lo que significa que el “gasto total en suministro, en lugar de representar un 4,8% del PIB como en 2003, alcanzó a un 7,4% en 2009”.

Los altos costos de la electricidad que se reflejan en los precios del mercado, se originan por varias causas. Primero, porque Chile es un país importador neto de combustibles utilizados para la generación de electricidad (importa el 60% de su fuente primaria), donde los precios de los mismos han permanecido altos en el último tiempo; nuestra capacidad de generación hidroeléctrica no es suficiente para abastecer toda la demanda. El informe de la CSS enfatiza en este punto, afirmando que “para la economía chilena ha habido un antes y un después a partir de la interrupción del suministro de gas natural desde Argentina en 2004-05”. “En su cúspide, en 2004, dicho combustible (de bajo costo) daba lugar a más de un tercio de la generación eléctrica en nuestro país”.

Se estima que los costos asociados a electricidad subirán en alrededor del 30% en la próxima década. Y es que disponer de energía es una condición necesaria para el crecimiento y desarrollo económico de nuestro país. Sin embargo, de acuerdo al Balance Nacional de Energía (BNE) 2012, Chile es una nación dependiente de los mercados externos y, por consecuencia, de las restricciones de abastecimiento que se produzcan. Por todas estas razones resulta clave la optimización en el uso de recursos y la generación de regulaciones en materia de eficiencia.

Para los entendidos en el tema, como Michel de Laire, consultor de Task Energy, hoy existen muchos espacios de mejora relacionados con el buen uso de la energía, “pero se requiere un cambio de paradigma, de modo de ver a la energía como un recurso valioso que podemos gestionar y no un costo fijo”.

Según sus palabras, en el caso de las industrias la eficiencia energética permite mejorar la competitividad, pero el problema surge cuando los proyectos de mejoras tecnológicas no se materializan, debido a que en general la inversión se recupera en un plazo de tres o cuatro años, y ellos esperan resultados a un muy corto plazo.

 

¿Cómo está Chile?

Según estadísticas de la Agencia Internacional de Energía, el consumo per cápita de Chile, es casi el doble del promedio de los países de Latinoamérica, y a su vez es la mitad del promedio de países OCDE.  Alex Godoy, Director del Magíster en Gestión de la Sustentabilidad de la Universidad del Desarrollo, establece que una de las principales barreras en eficiencia está relacionada con los bajos niveles de personal adecuado al interior de las organizaciones.

 En base a estos índices y de acuerdo a los compromisos planteados por la Presidenta Michelle Bachelet, una de las grandes metas país es reducir en un 20% el consumo de energía al 2025 a través de iniciativas en esta línea.  Además, este año el Gobierno presentará la esperada nueva Ley de Eficiencia Energética; de esta forma, Chile seguiría el ejemplo de la mayoría de los países OCDE que cuentan con legislación en esta materia.

 

Cómo administrar correctamente la energía

En las últimas décadas, la administración de la energía en el país -hogares e industrias- ha ido mejorando: según fuentes de Chilectra, en 1983, las pérdidas totales de ésta eran del orden de 22,4%; en 2014 en cambio, sólo alcanzaron el 5,3%.

En el caso de los hogares, se ha incrementado la incorporación de tecnologías solares y equipos de bajo consumo, lo que incluye sistemas de gasfitería de primera línea. Adicionalmente se han ido incorporando cambios estructurales, tales como termopaneles en ventanas, sistemas constructivos de última generación como Covintec y sistemas fotovoltaicos.

Una casa, con una adecuada aislación, no sólo permite gastar menos en calefacción sino que mejora las condiciones intradomiciliarias en general.

A pesar de esto, en el caso del sector industrial, se han desarrollado programas para fomentar la implementación de auditorías energéticas y de la norma ISO 50001 sobre gestión de energía.

 

Fuente: DConstrucción

Fotografía: Agua.org