Entrevista a Víctor Gubbins: “Debemos crear conciencia en la población de la importancia que tiene su voz para los procesos de desarrollo”

El destacado arquitecto chileno, Victor Gubbins Browne, reconocido con el Premio Nacional de Arquitectura en el año 2000, nos habla sobre el rol de la participación ciudadana en los procesos de desarrollo, así como en la planificación de un proyecto cuya magnitud pueda impactar a la comunidad.

Víctor Gubbins fue presidente del Colegio de Arquitectos, presidente de la X Bienal de Arquitectura, profesor de diversas universidades del país, miembro de Honor del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España, miembro de Honor del Colegio de Ingenieros de Chile y actualmente es socio de la empresa Gubbins Arquitectos. Esto es solo una parte de su extensa carrera llena de reconocimientos y fuertemente ligada al urbanismo y al desarrollo de planes maestros de diversas ciudades.

Respecto a la participación ciudadana, Gubbins explica que “lo primero es crear conciencia entre la población de la importancia que tiene su voz para los procesos de desarrollo, generar espacios de debate y conversación en la ciudad, en los barrios y poblaciones. La participación implica comenzar a mirarse a la cara, volver a ocupar espacios públicos y crear también espacios públicos en donde se pueda caminar, conversar y hacer país. Este proceso de comunicación debe ocurrir siempre entre las partes involucradas: proponente, comunidad y autoridades, con el fin de impulsar una mejor calidad de vida para la totalidad de los ciudadanos”.

En el caso de la planificación urbana ¿cómo se debería desarrollar este proceso de participación ciudadana?

urbipedia

Víctor Gubbins. Foto: urbipedia.org

La primera tarea es lograr que las personas y organizaciones reciban la información de manera completa y anticipada a las decisiones finales para participar de ellas. Asimismo, es fundamental crear una comisión asesora al alcalde y concejo municipal -que existe formulada en la normativa- compuesta por profesionales idóneos y vecinos connotados, de manera que colaboren en los procesos de análisis y evaluación previos respecto a qué modelo de ciudad y barrios se está orientando la estrategia urbana de la autoridad y entregar una opinión autorizada de los proyectos.

Otro punto importante es incentivar las audiencias públicas, donde las autoridades se reúnan a conversar con los electores, a dar cuenta pública de sus actos. Se debe también, incentivar la creación de presupuestos participativos a nivel local, dar vida a instituciones como las juntas de vecinos, clubes y otras formas de participación ciudadana, con el objetivo de romper con la lógica individualista que gana espacio en Chile.

Ello se complementa a nivel comunal, al menos con dos medidas:

– El fortalecimiento de las asesorías urbanas, en cuanto a seguimiento y evaluación de las medidas aplicadas y las modificaciones pertinentes, pero también en cuanto acoger y evaluar objetivamente los intereses de los vecinos respecto al patrimonio y valores existentes en su barrio y que se debieran respetar.

– La incorporación de los vecinos en la etapa de estudio de los instrumentos de planificación mediante la realización de talleres participativos de análisis y evaluación, solicitando su opinión sobre el destino o rol de su barrio o localidad, fortalezas, debilidades y propuestas personales, ya que la experiencia indica que esa metodología permite al planificador profundizar en el conocimiento de la evolución de un barrio o localidad y su visión de futuro, y a los vecinos, comprender en toda su dimensión el significado de la planificación.

A nivel regional, se complementa con el fortalecimiento de los consejos regionales, la elección de sus miembros y la constitución de un equipo técnico interdisciplinario de planificación responsable de la región. De igual modo, se debe actuar a nivel nacional, para asumir la responsabilidad de la planificación urbano-territorial del país.

Infraestructura vial urbana

En el caso de la planificación de la infraestructura vial urbana se debiera tomar al menos dos medidas:

– Asumir como modelo el documento de Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) para el sistema de evaluación de impacto ambiental, validado en el uso por el MOP y denominado “participación ciudadana temprana en el marco del sistema de evaluación ambiental”, de manera de implementar uno similar para la “participación ciudadana temprana en los proyectos de infraestructura vial  urbana  estructurante”.

– Crear un “comité de evaluación de impacto urbano” dependiente de un organismo central a definir y que tiene como objetivo ser informativo, consultivo y resolutivo, entregando sus observaciones al ministerio respectivo, las cuales servirán de insumo al proceso de decisión, ya sea aprobando, rechazando o aprobando con condiciones dicho proyecto.

En el ámbito de la participación, lo que se persigue es tomar decisiones mejores, más ajustadas a la realidad local, involucrando y comprometiendo a la comunidad afectada, de manera de corregir, perfeccionar y posteriormente cuidar y mantenerla responsablemente.

En otros países, todas estas medidas se aplican, incluso informando públicamente a la comunidad de los permisos de edificación, previo a su implementación, con un letrero en el sitio que describe la obra, superficie, volumetría, responsables y destino. No existe el temor a informar e invitar a participar a la ciudadanía en todo el proceso.